Volver a casa es un viaje distinto. Las sensaciones se intensifican: tanto las ganas de estar y compartir con gente que no ves hace mucho tiempo, como la nostalgia por dejar el lugar que te acogió y las personas que conociste allí. Reconociendo que quizás no vuelvas a verlas, como a tantas otras personas que se cruzaron en el camino.
Volver es comer la comida de casa, ir a los lugares que extrañabas estando lejos, visitar gente, hablar tu idioma en las interacciones con desconocidos, manejar otra moneda, acostumbrarte a nuevos precios, a que quizás esos lugares que extrañabas ya no estén más, a intercambiar las palabras cotidianas por otras, y los primeros días titubear entre decir gracias o grazie, buenos días o buongiorno.
Hasta que pasan los días y recuperás el ritmo habitual: las interacciones vuelven a ser naturales y ya no entrás a un comercio esperando que te hablen en otra lengua, ni preparando tu cerebro para las diferentes respuestas. Todo fluye un poquito más. Aunque notás los pequeños cambios, parece que el tiempo no pasa, sobre todo con los vinculos que más perduran en el tiempo. Cada encuentro se siente tan natural como la última vez que sucedió. Y aunque los detalles cotidianos se pierdan, el cariño se conserva a pesar de la distancia y el tiempo.
Por otro lado, sigo conversando con personas que están hoy muy lejos, viviendo en los mismos lugares por los que pasé, mientras tantos otros están aún en movimiento. Cada una de esas personas, con su historia personal, te permite viajar a otros mundos. A partir de esos encuentros, y de los lugares a los que decidí mirar, se despertó en mi el interés por los movimientos de las personas.
Creo que las motivaciones y las formas de moverse pueden ser muy diferentes: por aire, tierra o mar; legal o ilegal; por amor, por diversión o por necesidad; corriendo riesgos, poniendo todo en juego o en una simple búsqueda personal.
El viaje de vuelta a casa estuvo marcado, en los primeros días, por un tema: la migración. Un día antes de tomar el vuelo de regreso pasé por una librería, quería llevarme algún libro en italiano, algo corto para leer en el viaje y para no olvidarme del idioma. Es bastante común olvidarse de cómo hablarlo si no se lo pone en práctica. Pero no quería cualquier libro: buscaba historias personales. Quizás era un modo de seguir conociendo sobre otros lugares y maneras de vivir.
Me acerqué al mostrador y le pedí a la vendedora que me aconsejara qué comprar. Entre los libros que me recomendó apareció Fratellino, que narra cómo un chico de Guinea debe moverse por diferentes países de África hasta desembarcar en España, aunque nunca fue su deseo llegar a Europa.
Terminé de leer su historia estando en Argentina y, a los pocos días de llegar, me encontré en un centro cultural con la proyección gratuita de una película: La historia de Souleymane. Una historia parecida, no porque sea una coincidencia, sino porque es algo recurrente. Otro chico guineano que debe dejar su hogar en busca de un futuro mejor para él y para su familia. El relato de la película se enfoca en los desafíos y barreras que enfrentan en el país de acogida, mientras que la historia del libro narra las dificultades de vivir en su país de origen.
📙LIBRO
Fratellino o Hermanito en español. Está escrito originalmente por el poeta Amets Arzallus Antia en euskera junto al protagonista de la historia: Ibrahima Balde. En la versión en italiano también se incluyen las palabras que utiliza el propio Ibrahima en pulaar o en francés durante su narración, me pareció un gran recurso mantenerlo durante el relato.
Narrada en primera persona, te cuenta cómo tuvo que empezar a trabajar desde muy chico con el objetivo de ayudar a su familia. Pero su vida cambia cuando su hermano menor (miñan, en pulaar) decide irse de casa para llegar a Europa. Ibrahima sale a buscarlo y en esa odisea atraviesa diferentes países de África donde sufre maltratos, hambre, sed, discriminación y hasta torturas.
El libro está lleno de pasajes muy potentes, pero me quedo con la idea del sufrimiento en los ojos, que relata el autor en al menos dos oportunidades: Hay una escena en la que él se encuentra con otra persona migrante y le dicen que “está loco”, porque ya ni siquiera habla. Ibrahima lo mira a los ojos y describe lo que ve, sabe que no está loco, reconoce en sus ojos todo el sufrimiento y el dolor. La siguiente escena te la traduzco y transcribo: “La gente está callada, ninguno cuenta nada, pero si los miras a los ojos, entiendes que hay algo dentro de ellos de lo que no pueden escapar”.
📽️ PELÍCULAS
L’Histoire de Souleymane
Sobreviviendo en París, sin papeles, trabajando de manera riesgosa y rodeado de personas que se aprovechan de su desventajosa situación, así vive el protagonista de esta historia. La cámara lo sigue todo el tiempo: mientras pedalea día y noche como repartidor de comida, durante sus noches en los albergues gratuitos de la ciudad y mientras prepara su entrevista para solicitar asilo.
Bâtiment 5
A los pocos días de ir al centro cultural a ver la proyección anterior, encontré otra película francesa llamada Los indeseables. La trama gira en torno a un barrio de inmigrantes en Francia que será desalojado por el nuevo intendente, con el objetivo de “modernizar” la ciudad. Aunque sus habitantes enfrentan problemas de pobreza y precariedad en esas viviendas, estas representan su espacio de socialización, de encuentro y es el lugar donde desarrollan sus trabajos. El enojo contra el poder local corrupto se manifiesta de distintas maneras por parte de los integrantes del barrio.
🎞️ CORTOMETRAJE
Encontré este corto “navegando” entre videitos en Youtube. Las historias son de personas latinoamericanas que con frases cortas expresan muy bien las sensaciones, motivos y dificultades que enfrentan a la hora de migrar.
Me quedo con la última frase del video: “no sobran migrantes, sobran racistas”
Yo elegí viajar por curiosidad, aunque no niego que influyó un poco la situación del país, o que al mismo tiempo quería dejar atrás algunas situaciones personales. Pero, sin dudas, la necesidad de conocer otros lugares y otras maneras de vivir, sus historias y sus costumbres, fue mi mayor motor.
Creo que el material audiovisual y escrito es una buena manera de dar a conocer estas historias. Nos acerca a ellas y nos permite empatizar y reflexionar.
🔸Seguro vos también conoces libros, películas, cortos, podcast o personas con historias similares. Te invito a que las dejes en comentarios o compartas tu opinión sobre el tema 👇🏽
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Hola, el de Hermanito me gustó mucho. Tiene una oralidad arrolladora.
En libros se me vienen a la mente Cómo las chicas García perdieron su acento. Es un clásico sobre emigración dominicana en USA.
El que es extraordinariamente potente es Ceniza en la boca de Brenda Navarro.
Hay dos libros chilenos sobre la emigración interna a la ciudad que son notables: Chilco de Daniela Catrileo y Limpia de Alia Trabucco.
En cuanto a podcast: Mejor vete, Cristina.
Bienvenida nuevamente a América del Sur, Carla, y a tu país (Argentina).
Deseo que el tiempo que permanezcas por acá lo pases bonito, reencontrándote con tus afectos...
Abrazo fraterno desde Uruguay!